En septiembre de 1872, Juana escribe a Mary Mann sobre su profundo interés por el desarrollo de los jardines de infantes en Estados Unidos y le cuenta también el hostigamiento que atraviesa en Buenos Aires, que la lleva a soñar con un viaje a ese país.
Buenos Aires 13 de Sept. 1872
Sra. María Mann
Cambridge
Dear friend.
He leído últimamente en un diario de Boston todo lo relativo a la Kindergarten Association, aplaudiendo este paso de lo íntimo de mi corazón. Es ese el campo adonde deseo ver a mis hermanas de los Estados Unidos antes que trabajando en el árido de la política. La educación debe estar confiada a la mujer, ella debe ser el guardián de los primeros pasos de la niñez, y debe formar parte de los Consejos y Comités al igual de los hombres, porque la mujer piensa con el corazón y el hombre siente con la cabeza, mientras que esta obra de la educación, si bien requiere ciencia, también requiere amor, y aquella caridad incansable, infatigable para con los desvalidos pequeños.
Los procederes de la escuela jardín son admirables y, si anteceden a la escuela primaria. Son incalculables los males que se originan de su falta y de esa violencia impuesta a las tiernas y no adiestradas facultades del niño; así es que envidio a V. V. su obra y desearía encontrarme en medio de V. V. para tener la gloria y la felicidad de ayudarla con toda mi voluntad y el interés que me inspira la educación. Hace tiempo que no nos escribimos, pero ahora creo tendrá la bondad de tenerme al corriente del éxito de la Asociación, remitiéndome los impresos que haya. Creo que un Kindergarten Journal sería el mejor medio de popularizar la literatura de que carecen en inglés y vendría a ser como una especie de manual popular al uso de las madres de familia y aun de las maestras que quieran dedicarse a este género de escuelas.
Deseo consultarla sobre un libro que yo he escrito y que empieza a ser popular en las escuelas de la República, y es un Compendio de Historia Argentina. ¿Cree V. que traducido al inglés obtendría aceptación en ese país?
Sin embargo que estoy al frente de la Escuela que renunció la Sta. Gorman, tengo siempre muchos deseos de ir a los Estados, porque ya no soy dueña de más tierra que aquella que oprime mi planta, ni más aire que el que con esfuerzo aspira mi pulmón. Esta ciudad ha caído en manos de los jesuitas y desde 7 años adelante todas las mujeres están regimentadas en asociaciones secretas religiosas, de manera que para una hereje como soy ya no hay más que odio y guerra sin tregua.
Dele mis recuerdos a su hermana y no me olvide tanto.
Su amiga
Juana Manso
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