Juana Manso. Último editorial. 1875 (final)

ilustración Orbis Pictus Comenio enseñanza visual naturaleza siglo XVII

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En esta segunda parte de su último editorial en los Anales, Juana, a partir de la reseña de libros recibidos, condensa de algún modo sus ideas: una enseñanza no rutinaria, atenta al desarrollo del niño y a la incorporación temprana de los jardines, donde la forma también educa (“la buena impresión y las ilustraciones son hoy la mitad del mérito del libro”), y una preocupación que persiste: la educación de la mujer, aún indefinida, pero ya inseparable de su autonomía y de la vida real.

“Mesa del Editor”

Curso de Pedagogía Familiar

El Sr. Van Gelderen, Director de la Escuela Normal de varones en esta ciudad, ha tenido la amabilidad de enviarnos un ejemplar de su libro sobre Pedagogía, donde a la vez que ha condensado las doctrinas más conocidas sobre esta materia, se ha ocupado al fin de la obra de reunir algunos perfiles biográficos de educacionistas, cabiéndonos el honor de figurar entre ellos. El Sr. Van Gelderen al escribir en castellano, lo hace en un idioma que no es el suyo propio, y esta circunstancia realza su trabajo.

Es de lamentar que no poseamos todavía los recursos tipográficos necesarios para la belleza típica de esta clase de trabajos. Conocemos tantos de estos libros en inglés, todos ilustrados con preciosas viñetas y planos, vistas de escuelas, paisajes encantadores…

La buena impresión y las ilustraciones son hoy la mitad del mérito del libro.

Deseamos que los esfuerzos del Sr. Van Gelderen por dotar las Escuelas Normales de una obrita tan útil obtengan la merecida compensación.

 

Manuales para las Series Ilustradas de Johnston

Traducidas por el profesor D. Nicomedes Antelo.

Tenemos a la vista los tres preciosos libritos que el traductor ha tenido la galantería de enviarnos. Raras veces aparecen libros de instrucción en las condiciones de estos que nos ocupan.

Los libros de enseñanza deben ser ilustrados con viñetas, los manuales de Johnston como explicativos de los mapas pueden dispensar la viñeta, lo que es una gran ventaja en este caso.

El Manual para los Mapas 1º, 2º, 3º y 4º es aplicado a las nociones elementales de la Botánica;  precioso estudio y uno de los más eficaces para enseñar la composición, así como ejercitar la atención, la comprensión, la comparación, y lo que es aún más importante, desarrollar el sentimiento religioso por la contemplación de las maravillas de la creación, la sabiduría de las leyes que presiden la generación de aquello más admirablemente bello que engalana la tierra, como son las flores; de lo más útil para la nutrición de la vida, como son las frutas y los vegetales.

El ignorante goza y saborea, sin que de su corazón agradecido se eleve aquel himno de gratitud al Altísimo, ¡dispensador de tantos beneficios!

Otro de los Manuales de que venimos ocupándonos es para los Mapas 1º y 2º de Física y Mecánica, que forma la primera parte de 11 opúsculos referentes a las propiedades físicas de los cuerpos, leyes mecánicas y la maquinaria, la hidrostática, hidráulica, anatomía y fisiología, máquinas a vapor, botánica, etc.

Otro Manual explica los Mapas 3º, 4º y 7º de hidrostática, hidráulica y máquinas de vapor.

En fin, estos libritos acompañando los 11 Mapas de Johnston, adoptados hoy en las Escuelas Nacionales de Inglaterra, puede decirse que son la exposición de un plan universal de enseñanza popular, sin distinción de fortuna ni de sexo.

Estas nociones son la semilla de que nos habla el Evangelio; y los niños que la reciben, la tierra que la fecundará o no; por cierto, pero de lo que no cabe duda es que la ignorancia recibe con este plan de instrucción un rudo golpe que conmoverá su mole secular.

La rutina ha cedido su lugar a la ciencia, un estudio ameno y atractivo tomará la derecha sobre las incomprensibles recitaciones que atestan la memoria de palabras sin sentido para la comprensión del niño.

Resta un punto que esclarecer, un detalle que averiguar para que el bien no se torne en mal y las esperanzas fundadas de mejoras radicales no sean defraudadas.

No basta el plan de estudios trazado, los mapas que atraen la atención con sus figuras cabalísticas, y los manuales traducidos al castellano explicando las mudas diagramas del mapa.
El secreto del provecho consiste en la oportunidad de la aplicación y en la preparación de los educandos.

Es necesario seguir la naturaleza en sus estados de desenvolvimiento, y seguirla paso a paso sin anticipársele, como sin entorpecerla, porque ambas cosas le serán perjudiciales.

En el primer caso (la anticipación) sufrirá el sistema nervioso, y en vez de la instrucción, un trabajo forzado de la masa encefálica, conducirá al paciente al idiotismo o a la locura.

En el segundo caso, la presión que impide el desarrollo mental producirá los mismos resultados: idiotismo o locura.

Es necesario sumo cuidado en la adopción de un plan de estudios, y no prescindir de la base, que es la preparación infantil.

No pactemos a medias con la rutina, hagamos jardines de niños lo primero, con edificios apropiados para todos los grados de la enseñanza.

Es muy loable por cierto, elevar la educación de la mujer del rol mezquino que ha desempeñado hasta hoy, a la categoría científica; pero no tan solo es menester comenzar por los cimientos, adoptando los planes de educación elemental y primaria, que mejor se eslabonan con las series de Johnston, sino escoger aquello más útil y más práctico.

No decimos esto con respecto a los varones, ellos pueden aprender todo, porque todas las carreras les están abiertas.

Nos referimos a la educación de la mujer; es asunto que necesita encararse muy seriamente.
Es un problema cuya incógnita necesita despejarse. El siglo nos viene empujando, así es que las necesidades nuevas vienen exigiendo habilidades de otro género también.

Las mujeres necesitan ocupación con que ganarse la vida; y la vida es hoy muy cara, muy difícil, el alquiler de las casas muy alto; la mujer no está habilitada a luchar en este torneo diario, sino fuese un verdadero pugilato para alcanzar un pedazo de pan y un techo.

Es necesario darnos cuenta de la situación social que atravesamos. Los bordados no dan con qué vivir.
Las costuras han caído tanto de remuneración, que en las épocas del año en que se encuentran, las infelices costureras no ganan con qué vivir.

Pueden ser maestras de escuela; ¿pero habrá tantas escuelas como demanda el número de mujeres sin ocupación?

¿Hay alguien que sepa cuál es el número de mujeres que viven de su trabajo, y cuál el número de las que se hallan sin ocupación?
No; de estas cuestiones nadie se ocupa. Siéntese instintivamente que hay necesidad de preparar la mujer por una educación más elevada para las necesidades de la vida moderna, pero recelamos que con la mejor voluntad del mundo, los que pueden no se hayan dado cuenta a sí mismos todavía de la obra que se proponen.

La incógnita que hemos mencionado y que conviene despejar, es averiguar qué puede hacer la mujer en nuestra sociedad, además de coser y enseñar en las escuelas, esto en una época en que se centuplican los telégrafos, las imprentas, y en que la industria requiere manos ágiles y delicadas para mil propósitos.

En este estudio conviene darse cuenta a sí mismo (esto es, los encargados de la educación), hasta dónde son útiles ciertos estudios, y cuáles conviene preferir en un plan de instrucción.

Terminaremos felicitando al Sr. Antelo por su bello trabajo, y deseando que le sea tan proficuo como lo merece su traductor.

Anales de la Educación Común, Vol. XIV- Marzo de 1875, Número 8 , pag. 225-227, ortografía moderna.

Ver original completo, aquí

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