
Regreso a Buenos Aires y encuentro con Sarmiento
La Escuela Mixta Nº 1: ideas en acción
Con el apoyo de Bartolomé Mitre, la nombran directora de la primera Escuela Mixta N°1, en la Parroquia de Monserrat, situada en la Calle del Buen Orden 123. En 1865, Sarmiento recuerda desde Lima:
«Cuando leo á esta distancia sus escritos sobre educacion, inspirados por un sentimiento ardiente de obtener su mejora y difusion, recuerdo el dia en que la poetiza de las márjenes del Plata, la escritora que representa en nuestras letras el pensamiento de nuestro bello sexo, pedia un modesto rincon en la enseñanza pública; y á fin de no dar á la muger instruida y desgraciada con las puertas de la patria en el rostro se lo inventamos Mitre y yo, en la creacion de la Escuela N°1 para ambos sexos.»
En su primer Informe , a fines de 1859 detalla:
Las familias no se prestan a una mejora radical, y la insistencia del aseo ha sido suficiente a disgustar algunas, aunque en honor de la verdad, la generalidad de las madres se ha penetrado de las incuestionables ventajas que promete un cambio exterior del individuo, siempre que este sea acompañado de una mejora progresiva en los sentimientos y conducta, y sobre este punto, señor, son indecibles mis desvelos, asi como los resultados alcanzados en tan corto espacio de tiempo, sobre criaturitas casi montaraces, sin cultura, sin la mas remota nocion del bien y por el contrario plagados de los defectos mas repugnantes que pueden macular la infancia. Como V, comprende perfectamente; para educar he alcanzado establecer entre mis discípulos, una preponderancia moral, hija del cariño y de la conviccion que solo se les desea su bien: noto generalmente amor por la escuela, y al cerrar la clase el dia 20, han habido niños que han instado para quedar hasta el 24 y ser llama dos antes del dia prefijado por la disposicion superior, a lo que yo he accedido gustosa y llena de placer, porque considero ese deseo de un corazon tierno, como la mejor revelacion de una gran mejoria moral. Yo ruego a V, que en el exámen del progreso material de esta escuela, no pierda de vista la edad de los niños que la componen, y la ignorancia absoluta de toda nocion que los acompañaba al recibirme de la escuela.
Y en otro párrafo:
«El estudio de idiomas agrada generalmente a los niños, y es admirable la facilidad y buena pronunciación con que han aprendido hasta la 7° lección de Francés y la 6° de Inglés. «
La Escuela Mixta gana un puesto de honor. El 27 de noviembre de 1860, durante el acto de entrega de premios a los niños, pronuncia un discurso en el que promueve la creación de asociaciones parroquiales de beneficencia. Sarmiento lo publica en los Anales de la Educación Común.
Durante seis años y dos meses, dirige la Escuela N.º 1, implementando planes y programas modernos que revolucionan la enseñanza. Introduce lecciones orales de gramática y geografía, fomenta el dibujo, la educación física, la música y el baile, y añade la enseñanza de inglés y francés. Elimina los castigos físicos, establece los recreos y promueve una enseñanza moral no dogmática basada en el respeto, el ejemplo y el amor:
Mis ideas sobre la educacion han estado siempre por fortuna mia en oposicion con la manera de conducir y de examinar las escuelas aqui, y digo por fortuna mia, porque tengo á lo ménos el consuelo de verlas confirmadas por los maestros de la ciencia.
Yo atendia á cultivar en el niño la espontaneidad individual, la conciencia del deber, la obediencia al principio de autoridad, la atencion, la observacion, la comparacion, la refleccion. A pesar de no tener libertad y ser responsable de la enseñanza, me ingeniaba en cultivar los sentimientos y desarrollar las facultades intelectuales.
(…) En la Escuela núm.1, en momentos dados al recreo, yo hacia marchar y pequeñas evoluciones que ellos modelaban al compás de sus canciones; por esto fuí criticada y creo que es una de las tremendas acusaciones que pesan sobre mi cabeza; (…) Qué escándalo! enseñar á bailar los niños si yo hubiese llevado tan lejos mi osadía me acusan de . . . de qué? Dios lo sabe! Lo que es la ignorancia! Decian que solo enseñaba los niños á cantar y marchar! Cuan justificada estaré un dia ante la posteridad. Anales, Vol. V, 1866.
En dos ocasiones, Juana Manso debe afrontar los costos de mudanza de la Escuela Mixta con su sueldo limitado: primero a la calle Estados Unidos 314 y luego a Independencia 307. Sin apoyo y sometida a constantes inspecciones, enfrenta condiciones precarias. Vive en un cuarto húmedo dentro de la escuela, sola al frente de más de cien alumnos. Sin embargo, no se deja vencer. Esta es su oportunidad de poner en práctica y demostrar la validez de sus ideas pedagógicas:
La Escuela núm. 1 se habia emancipado en lo posible del grosero empirismo de las demas de su clase, y si bien no podia quebrantar la argolla férrea del Horario y del Reglamento sabia aprovechar las ocasiones para interrumpir la monotonía de la rutina. Cada media hora la cancion ó la marcha al piano, venia á regular el movimiento y expandir el alma. Esto se me criticaba pero yo tenia razon.Anales 1866.
En 1867 publica en los Anales la Historia de la Escuela Mixta y termina con estas palabras:
«Las escuelas deberian ser todas de ambos sexos, no importa la edad. Lo que se precisa son maestros y maestras competentes.»
Libros, periódicos y acción cultural
Colabora en los Anales de Educación Común, revista creada por Sarmiento en 1858 para difundir y propagar la educación popular en todo el país.
En 1860, en la fiesta de inauguración de la Escuela Modelo de Buenos Aires, Catedral al Norte, reparte entre los asistentes sus poemas Al propagador de Escuelas, homenaje a Domingo Faustino Sarmiento y un poema a Bernardino Rivadavia.
En 1862 publica el Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, destinado para el uso de las Escuelas de la República Argentina, basado en la Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina del Gral. Bartolomé Mitre y en el Ensayo Histórico del Deán Funes. El Compendio tuvo varias reediciones y fue ampliado progresivamente. La edición de 1874 extiende el relato hasta ese año y, posteriormente, sus hijas preparan una nueva edición que amplía el período histórico hasta 1881. Es considerado el primer libro escolar de historia argentina.
Juana Manso dedica la obra a Bartolomé Mitre, quien respalda y promueve su impresión y distribución. Después de superar innumerables obstáculos, el libro es aprobado por el Consejo de Profesores del Colegio Nacional de Buenos Aires en 1863 y por el Consejo de Instrucción Pública de la Provincia de Buenos Aires en 1869.
El Compendio no es bien recibido. Juana se enfrenta sola a la ardua tarea de defenderlo de los constantes ataques y críticas. Con amarga desilusión, escribe a Sarmiento, entonces gobernador de San Juan:
«La publicación del Compendio, me ha conquistado el odio del Sr. Inspector, y el departamento se halla en serios embarazos para dictaminar en el expediente de adopción; esto a pesar de la carta del General Mitre, y de haberse subscripto el gobierno por quinientos ejemplares. Es que en materia de literatura el departamento es algo difícil; no sabían que remontar un río es navegar contra la corriente, y a pesar de invocar yo en mi abono el diccionario de la Academia, el inspector dice que remontar es cosa de barriletes (…) que lleve mi queja al Gobierno del insólito proceder de ese Sr. que no quiere que nadie viva sino él.»
Y en otro párrafo:
«Decía Ud. en uno de sus poéticos artículos sobre la educación, que los maestros de Escuela éramos «los obscuros obreros del porvenir» y yo le aseguro que apenas somos unos autómatas relegados en los últimos círculos del purgatorio social! El edificio se derrumba; todos se interesan por las escuelas, aman de veras la educación pero es necesario la energía de una alma como la suya, y una cabeza como la suya para llevar a cabo esta grande obra de colocar el edificio de la instrucción, sobre bases sólidas e inconmovibles.» Carta a Sarmiento. 1863.
En 1864, funda La Flor del Aire, un periódico literario ilustrado dedicado al bello sexo, junto con Lope del Río, director de la publicación, y Eduarda Mansilla, quien firma con el seudónimo Daniel. Recientes estudios, como los realizados por Marina L. Guidotti, cuestionan la participación de Eduarda Mansilla bajo el seudónimo Daniel, ya que durante el período en que se publicaron las críticas de las funciones teatrales, ella se encontraba fuera del país.
Juana firma con el seudónimo Dolores, y tiene a su cargo la sección de Modas y una sección de noticias biográficas e históricas sobre Mujeres ilustres de América del Sud. En ella se propone exaltar y difundir la vida de mujeres que lucharon por la independencia y la libertad:
Antes de todo, es preciso entendernos sobre un punto capital. Nosotros no contamos las Sevigné, las Cottin, las Genlis, las Stael, las Roland, las Girardin por docenas; en la esfera del pensamiento y de la ciencia, no busqueis la muger en la América del Sud. Nuestra sociedad, ó antes la preocupacion añeja, la costumbre rancia, ha multiplicado la muger no cultivando su inteligencia. […] No espereis pues, lectoras, que os vaya á desentrañar por ahí mugeres filósofos, poetisas, políticas, diplomáticas, artistas, etc. No tenemos pues, sino como escepcion, alguna poetisa, perdida entre las sombras del arcano; nuestras mugeres ilustres son madres, esposas, hijas ó amantes; es decir, la muger sentimental, que por la sola riqueza de su organizacion se ha mostrado superior á la vulgaridad.
Publica el drama La Revolución de mayo de 1810 en la Imprenta de Mayo.
Pronuncia un discurso en la apertura del Círculo Literario , fundado por Lucio V. Mansilla y José Manuel Estrada. Esta asociación concreta el anhelo de aquellos que, habiendo sufrido años de marginación y exilio, retoman el sueño del Salón Literario, un espacio de encuentro intelectual y cultural que había sido clave en su generación.
Crea el periódico La Siempre-viva, continuación de La Flor del Aire, que solo tuvo cuatro entregas. La prédica por la emancipación de la mujer y su educación ocupa gran parte de sus páginas. Escribe:
No vengo sólo a contraerme a sostener el órgano de la Moda que es la cultura exterior, sino a crear un órgano de los intereses morales e intelectuales de la mujer, que la instruya en su verdadero destino, la consuele en sus secretas penas y armonice sus tareas domésticas.
Continúa la sección Mujeres ilustres de la América del Sud, y la primera figura que estudia es la de Luisa Díaz Vélez de Lamadrid.
Juana Manso colabora en diversas publicaciones y es socia fundadora de La Revista de Buenos Aires. Mantiene correspondencia con Sarmiento, en ese momento ministro plenipotenciario de la Argentina en los Estados Unidos. Es su corresponsal y él la suscribe a periódicos educacionales norteamericanos.
Escribe el artículo La escuela de Flores, en el que critica a los gobiernos por no destinar fondos suficientes para la educación y señala sus nefastas consecuencias. En 1865 Sarmiento le escribe una hermosa carta desde Lima:
Escriba, combata, resista. Ajite las olas de ese mar muerto, cuya superficie tiende á endurecerse con la costra de impurezas que se escapan de su fondo. La colonia española, la tradicion de Rosas, vacas, vacas, vacas. Hombres, pueblo, nacion, república, porvenir. Todo está en los bancos humildes de la escuela. Trabaje y el pueblo le ayudará.
Directora de los Anales y la lucha por la educación popular
En 1865, Juana Manso retoma la publicación de Anales de la Educación Común, de la que fue directora hasta su muerte, en 1875. La revista, fundada por Sarmiento en 1858, había dejado de publicarse en 1861. Víctor Mercante destacó posteriormente el valor de esta publicación y la labor de Juana Manso:
“Los Anales contienen la historia documentada en memorias, informes, estadísticas, cartas y artículos, de la educación primaria de la República, en la que Juana Manso, siguiendo un método de seminario, infiltra el espíritu de la escuela norteamericana, presentándola por sus obras, sus doctrinas y sus hombres más eminentes: Los Anales reflejan el movimiento educativo de veinte años (1858-1876), período de honda preocupación cultural.”
A través de editoriales, informes, conferencias, cartas y ensayos, desarrolla una mirada propia sobre la educación, que abarca sus dimensiones filosófica, política, social y espiritual. Con una pluma mordaz y una franqueza inusual, denuncia los males que afectan al pueblo y a sus gobernantes: la desidia, el individualismo, la apatía, la hipocresía, la vanidad y el materialismo. Para Juana, esa ignorancia solo puede combatirse mediante una educación que atienda tanto a la naturaleza material como a la espiritual del individuo, promueva el bienestar individual y colectivo y contribuya a una transformación moral y social. En uno de sus números de 1866, escribe:
«Centenares de futuras generaciones vendrán á educarse por la huella luminosa que vienen dejando los Anales.»
En 1865, con dolor, se ve obligada a renunciar al cargo de directora de la Escuela Mixta Nº1. No puede aceptar despedir a los alumnos varones, una orden contraria a sus principios de educación común, sin distinción de género:
Tengo y tendré siempre presente ese triste momento, llamados por lista los alumnos se formaron en ala á la derecha de la tribuna donde se sentó el Sr. Estrada. Treinta y dos niños varones, mucha parte seccion primera, se les notificó la órden de pasar á otra escuela. Un silencio glacial reinaba en el salon donde habia noventa alumnos (96 era el personal de la escuela.) Tuve un momento de honda afliccion, y de intima gloria al ver la manera como mis pobrecitos alumnos recibieron la noticia de su expulsion, de mi lado; entónces pude medir que grande era mi obra y cuanto habia conseguido en bien de aquellas almas que yo dirigia para el bien. Cuando el Sr. Estrada les significó que iban á pasar á otra escuela, los niños bajaron la cabecita y lágrimas silenciosas cuanto amargas fué su respuesta. Dirigiles entónces la palabra, ó mas bien intenté dirigirsela, pero el llanto la anudó en mi garganta y fuí abrazando uno por uno aquellos pobrecitos que la fuerza ciega y bruta arrebataba de mi lado. Por algunos minutos solo se oyeron sollozos comprimidos y dolorosos, el Sr. Inspector Estrada pagó su tributo y no pudo resistir al peligroso contagio de tan sincera afliccion—lloró! Mi escuela era una familia, de modo que aquella fué la separacion de los hijos y de la madre… Conozco demasiado á fondo las cosas y los hombres de mi país para no comprender la persecucion en el fondo de aquella estúpida medida que deshacia una Escuela por el solo placer de deshacer la obra de otro. Supe todo lo que habia pasado en las demas escuelas, y supe que la Escuela predilecta habia salvado á poca costa; el sacrificio se habia limitado á la mia y otras tan pobres y sin protecciones como yo. Anales, 1867.
Abraham Lincoln, religión y nuevas controversias
Escribe el poema Tributo a Abran Lincoln en homenaje al asesinato del héroe. Se lo envía a Sarmiento. Al año siguiente Sarmiento lo incluye en la segunda edición de su Vida de Lincoln y solicita al poeta Henry W. Longfellow que traduzca sus versos:
Muda de espanto el alma dolorida
Tu destino contempla con pavor,
Te asesinó la rebelión vencida
De su furia en el último estertor!
Tu sangre apagó al fin la esclavitud
Del código inmoral de tu nación!
Te llora a sus designios la virtud
La democracia pierde su campeón!
Se inclina ante tu polvo, reverente
América, mas no –la humanidad
Luto viste, uno y otro continente
De ambos mundos –el alma libertad!
Vengar las afrentosas tropelías
A la ley natural fue tu misión
Porque en tu rectitud no comprendías
Un pacto entre el derecho y la ambición!
Dejas a las naciones por ejemplo
Como alto funcionario tu carrera,
Tu sepulcro de mártir para templo,
Tu palabra de apóstol por lumbrera!
Dejas libre una raza conculcada
De una guerra titánica la gloria
La iniquidad de siglos estirpada,
Triunfante la moral –pura la historia.
Mi voz humilde, débil y doliente
Traspasan con la daga de Caín. Buenos Aires, 27 de mayo de 1865.
Juana Manso entabla una sincera amistad con el reverendo William D. Junor, director del colegio donde imparte clases de inglés. Conmovida por la genuina espiritualidad del pastor y su visión renovada del cristianismo, se convierte a la fe anglicana. Esta decisión provoca un aumento en los ataques y hostigamientos que recibe de sectores católicos fanáticos.
Publica en los Anales una gramática: Dedicada a la juventud de Ambos Sexos de la República Argentina: Primeras Lecciones de composición. Βajo las reglas gramaticales con numerosos ejercicios. Imitado de Quackenbos.
Traduce del francés y publica en los Anales La Educación Popular en el siglo XIX por Eduardo Laveleye.
Sarmiento publica artículos de Juana en el periódico Ambas Américas.
En la inauguración de la Escuela de Artes y Oficios de Palermo, destaca el valor de la iniciativa y reclama apoyo para una institución destinada a brindar educación práctica a niños y jóvenes. Su discurso genera luego una polémica en la prensa, a la que responde públicamente en La Tribuna.
Bibliotecas populares y conferencias públicas
El 12 de abril de 1866, Juana Manso inaugura sus Lecturas Públicas en la Escuela Normal de Buenos Aires. La primera está dedicada a la historia de los Estados Unidos. Las conferencias despiertan resistencias. En una de ellas, dedicada a la Reforma Religiosa en Europa, recibe una advertencia para que guarde silencio sobre cuestiones religiosas y se anuncia la presencia de un sacerdote que intentaría impedirle hablar y denunciarla ante el obispo. Juana escribe que, en su segunda Lectura Pública en Buenos Aires, le arrojaron asafétida sobre la ropa.
Desde las páginas de La Tribuna, presenta sus descargos y reclama justicia. En ese mismo periódico se publica Historia de los Estados Unidos, texto que permite conocer una de las expresiones más completas de su pensamiento sobre la historia, la libertad y la educación.
La lectura llega a Sarmiento, quien queda profundamente impresionado tanto por las ideas de Juana como por el vejamen que ha sufrido, y se la hace llegar a Mary Mann, quien también queda admirada por sus conocimientos sobre los Estados Unidos. Sarmiento envía además una [carta de desagravio al director de El Correo del Domingo] para que la publique:
El 11 de septiembre de 1866 realiza su primer viaje a Chivilcoy, invitada con motivo de la inauguración del ferrocarril. Chivilcoy ocupaba un lugar especial en el pensamiento de Sarmiento, que desde su visita de 1857 veía en ese pueblo agrícola, organizado alrededor del trabajo, la educación y el desarrollo de las chacras, un modelo que podía proyectarse al resto del país. Durante su estancia, Juana propone la creación de una biblioteca pública.
En octubre se inaugura la Biblioteca Popular de Chivilcoy, que Juana propone llamar Biblioteca Sarmiento, dando origen a la que se considera la primera biblioteca popular de la provincia de Buenos Aires. No se limita a impulsar el proyecto: entrega 144 ejemplares de su propia biblioteca, dona el libro de Sarmiento Las Escuelas y entrega también el Reglamento de las Bibliotecas Populares de Nueva York, traducido especialmente para la Biblioteca de Chivilcoy y destinado a servir de guía para su organización. En el acta de fundación de noviembre los vecinos no solo reconocieron su iniciativa, sino que propusieron costear una fotografía de Juana y colocarla en un lugar destacado de la biblioteca con la inscripción “Fundadora de esta primera Biblioteca popular en la Provincia”.
Pronuncia una conferencia pública para recaudar fondos para la biblioteca. En ella explica el sentido de la biblioteca como complemento de la escuela y como instrumento para extender la educación y la libertad. También pronuncia un emotivo discurso frente a la estatua realizada por el escultor Elías Duteil, emplazada frente a la escuela.
Promete regresar para continuar reuniendo fondos para la Biblioteca en diciembre, pero no lo puede concretar, el prestidigitador Hermann se adelanta con sus funciones y recauda el dinero que Juana esperaba obtener para la institución:
“En Diciembre del pasado año intenté y aun llegué á anunciar una segunda lectura para beneficio de los fondos de la Biblioteca, pero se adelantó Mr. Hermann á trabajar sus escamotages y les escamoteó 17,000 pesos que yo codicié en vano para la Biblioteca.” Carta a Sarmiento
Entonces decide viajar a Quilmes, donde pronuncia una conferencia sobre educación, que inicia con una frase de Rivadavia: “La escuela es el secreto de la prosperidad de los pueblos jóvenes”. Propone la formación de una Sociedad de Escuelas y una Biblioteca Pública. La noticia aparece en la sección Correspondencia del primer número de Ambas Américas (1867), que dirige Sarmiento en Nueva York.
“Mi lectura en Quilmes, aquí pasó desapercibida, y me ha sorprendido muy agradablemente la aprobación que V. le dispensa. Por supuesto, que todas las promesas que se me hicieron entonces quedaron en el estado de promesas.”
“Me tocó ser sola en mi época, así habrá convenido. La emancipación moral e intelectual de la mujer está muy lejana aun cuando existan en esta época mujeres que me escriban sobre este punto.” —Carta a Sarmiento, 1867
Mary Mann, la amistad intelectual
En agosto de 1866, Juana recibe su primera carta de Mary Mann, con la que se inicia una amistad epistolar que se prolongará durante varios años.
Tras visitar la Escuela del Carmen, donde se educan niños negros y mulatos, Juana es nombrada Socia Honoraria de la Sociedad Fraternal.
Al salir Vd. de la puerta del Colegio, la Comision creyó un deber de rigurosa justicia, manifestar á Vd. de algun modo, su eterna, gratitud por el importante servicio que acababa de prestarle.
Para este fin, creyó conveniente ofertar á V. el diploma de Sócia honoraria como un testimonio de nuestro agradecimiento, y al mismo tiempo, hacerle presente, que si algun dia ha tenido feliz en doce años de lucha constante, y en medio de todas las tempestades y borrascas políticas por que ha pasado nuestro pais, ha sido aquel en que ha visto en su seno y con tanta familiaridad, á una de las primeras notabilidades del pais. Su notable y democrático discurso nos ha revelado que tiene V. una alma y un corazon bien templado, para ponerlo siempre al servicio de la humanidad. Carta de José C. Gutierrez, Dic.1866.
Ella responde:
Nada mas he hecho que cumplir con el deber que me imponen mis convicciones, y si esa ternura derramada sobre corazones hondamente ulcerados por renitentes injusticias, ha causado á esa Sociedad el placer que me manifiesta su nota, crea V. que esa manifestacion sencilla y espontánea no me ha con movido menos. Acepto, pues, con suma gratitud el honor que Vds. quieren dispensarme, y espero que mi presencia en el seno de esa Sociedad, no será inútil ni á los propósitos de la Asociacion, ni á la revindicacion de los derechos, cuya garantia es una bien dirijida educacion.
En otro gesto desafiante, ofrece a la Sociedad de Beneficencia un ejemplar de los Anales de la Educación Común:
Dirigí un oficio a la Sociedad acompañado de un ejemplar de los Anales sabía que le iban a rechazar pero quería divertirme con las viejas. De allí a días lo devolvieron y que no se subscribían faltas de dinero. Les contesto con otra nota y les regalo 50 ejemplares mensuales para sus escuelas a nombre de Rivadavia que, extendió a la mujer los beneficios de la educación. Mi nota hizo el efecto de una bomba, casi les da un tabardillo de rabia, así es que devolvieron los 250 ejemplares eran cinco meses de los Anales! –Carta a Sarmiento, Mayo de 1866.
En 1867, el periódico La Tribuna comenta su viaje a Montevideo para inaugurar, en el Salón de la Universidad, una Lectura Comunitaria dedicada a la juventud.
Juana se siente sola y abatida por la constante oposición o indiferencia que recibe, no teme sincerarse con su amiga Mary Mann:
El mismo Dr. Thayre me ha favorecido regalándome el segundo tomo de las Lecturas y Reports de Mr. Mann, poniendo a mi disposición otros Reports muy interesantes. Esta clase de lecturas, me consolarán en el completo naufragio de mis ilusiones y de mis esperanzas, lo que no debo ocultar a V., puesto que en mi modo de ser y de pensar la sinceridad está arriba de toda otra concideración (sic), y este amor inalterable de la verdad y de la justicia, son los laureles de mi derrota, puesto que hay derrotas que son un triunfo. El Sr. Sarmiento creo que más bien trata de engañarse a sí mismo que no suponer cede a ilusiones cuando conoce tan bien el modo de ser de su país y mío. Yo he luchado con una osadía y un arrojo de que sólo mis numerosos artículos en los diarios podrían dar a V. una idea, y solo enmudeceré para combatir la injusticia, cuando deje de existir o la fuerza me lo vede. Nada he conseguido; ese movimiento de la prensa es un falso síntoma, es una apariencia del Jesuitismo para desnostarme (sic) a mí. Se ha hecho mucha bulla con la Ley de Escuelas, fui llamada por el gobno. de este Estado para trazar el proyecto, y cuando pedí tierras para constituir el Fondo permanente del Estado, no sólo me las han negado, sino que en una consulta de dos horas con el Ministro, pude apreciar que no hay intención seria de organizar la Educación como es debido. Quisieron que les hiciera un reglamento fofo que a nada conducía y decliné el honor que se me ofrecía, prefiriendo quedar con mis convicciones y mi sinceridad, antes que sacrificar mi conciencia. El estado del país, por otra parte, es horrible; es el desquicio universal, el desplome de la sociedad que falta de las bases de la moral y de la inteligencia cultivada, rueda en el vacío a precipitarse en el abismo. La guerra, como un vasto incendio, nos envuelve por todas partes, no hay «un hombre» que domine la situación, y yo no sé qué fin llevaremos todos. –Carta del 11 de agosto de 1867.
Cólera, higiene y educación pública
El cólera vuelve a golpear con fuerza a Buenos Aires y a otros pueblos de la campaña. Juana observa la epidemia con preocupación y denuncia la falta de higiene, la escasa educación sanitaria y el desconcierto que rodea a la enfermedad. Insiste en que la prevención y la educación deben ocupar un lugar central en la salud pública.
Publica en El Inválido Argentino un artículo sobre la medicina homeopática del doctor Samuel Hahnemann, Las dos escuelas, y otro sobre la epidemia de cólera, La educación de la muerte, donde escribe:
Insistimos porque se haga de la higiene un ramo de pública enseñanza. Si no hay en castellano tratados concernientes, háganse traducir; y la autoridad municipal, hoy que tiene vida propia resuelva la cuestión de las aguas corrientes y de las basuras, ambas cuestiones son muy interesantes a la salud pública. Si hay desaliño en la limpieza de los edificios privados, la Municipalidad tiene derecho de imponer el aseo por ciertas ordenanzas, sobre barrido de las calles, blanqueo y pintura de las casas, etc.
También describe a Sarmiento la situación:
Aquí en la ciudad, insolaciones, indigestiones, cualquier indisposición ha sido curada por cólera, dos terceras partes han muerto de los remedios: figúrese Ud. lo que habrá sido la peste en el campo, donde las madres han abandonado a sus hijos, y los hijos a las madres!… Ha sido preciso incendiar ranchos porque nadie quería enterrar los muertos: otros los han sacado a lazo arrojándolos a un pozo. Centenares de niños huérfanos y otros han perecido faltos de alimentos. Qué horrible es la barbarie! El flagelo ha servido para presentarla con toda su desnudez!…
El pánico ha sido tal que él también ha hecho centenares de víctimas. Chivilcoy fue invadido por el flagelo; de tres a cinco docenas diarias de muertos.
Perdimos a Villarino, el apoyo de la educación en Chivilcoy! Acaba de morir Pacheco que era un honrado vecino y propicio a las Escuelas. Qué desgraciado país! Cuántos sufrimientos! En medio a la estación de las frutas y legumbres el miedo los tiene a carne nada más, y qué carne! Como Tántalo, con los dones del Creador a las manos, y todo les parece veneno Ya no hay corazón para resistir las pérdidas; es una hecatombe sin fin! La debilidad del organismo por falta de la educación física, es incapaz de resistir el mal que en breves horas los lleva al sepulcro. No saben tampoco resistir al pánico, porque falta la fuerza moral, que solo da la educación moral. No saben definir lo que sienten porque nadie recuerda que las nociones de higiene y la fisiología son esenciales, no sólo a la preservación de la vida, sino a saber definir esos desacuerdos dinámicos del organismo que se llaman enfermedades; y nuestros médicos, sea dicho sin ofensa de su talento, parece que están a oscuras como la generalidad. Así es que toda enfermedad ha sido calificada de cólera y la prisa que se han dado en tomar antídotos o remedios contra coléricas ha ocasionado un sinnúmero de muertos. –Carta a Sarmiento. 1868.
El 29 de diciembre de 1866, Nicolás Avellaneda envía un lote de libros como contribución del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a la Biblioteca Popular de Chivilcoy. A esta iniciativa se suman también las donaciones de C. Mariño, Juan María Gutiérrez, el presbítero Carlos Boeri y Dominga Ramayón, entre otros.
Juana escribe a Sarmiento tras la trágica muerte de su hijo Dominguito. Sarmiento responde a su carta y deja entrever su intención de escribir la vida de su hijo. Poco después, el 30 de enero de 1867, La Tribuna publica párrafos de la carta que enviara a los Varela, donde lo menciona:
Tuve el coraje de escribirle, acaso la primera, temiendo por mi patria y por la humanidad entera, la impresión que pudiera recibir aquel corazon y aquel espíritu tan fuera de lo vulgar; veníaseme á la memoria la muerte de Goethe ocasionada por la de su hijo y he estado esperando con ansiedad la primer palabra del señor Sarmiento.
Ay! No valoramos este hombre, nosotros los Argentinos: sus obras que algún día traducirán todas las naciones del globo, revelara tarde á los venideros, el tesoro de conocimientos y de sabiduría que no supimos apreciar nosotros por mediocridades, incapaces de curar la llaga que nos devora.— La Tribuna, n.º 3904.
Hostigamientos y resistencia