
Hostigamientos, críticas y defensa de sus convicciones
En 1870, las críticas y los ataques contra Juana se intensifican. Su manera de intervenir en la educación pública, sus ideas y su defensa de reformas que considera necesarias despiertan resistencias cada vez mayores.
Acudimos nuevamente a los escritos de Liliana Zucotti:
Esta labor extensa y heterogénea tropieza con la mirada recelosa u hostil de diferentes sectores: las damas de la Sociedad de Beneficencia no le perdonan su defensa de las escuelas mixtas ni el control oficial que la maestra solicita para las escuelas de niñas; los adversarios de Sarmiento ridiculizan su fervorosa y altisonante defensa de la escuela pública; las maestras reaccionan en contra del perfil profesional que Manso quiere imprimir a la enseñanza o tachan de inmorales las clases de gimnasia que quiere incluir en el currículo; la Iglesia la ataca por sus artículos proselitistas en favor de un Estado laico.
Cada uno de estos enfrentamientos reserva anécdotas singulares. Las mujeres del siglo XIX, dirigidas en parte hacia una dulce reclusión en la esfera doméstica, reciben -—por lo menos en las clases altas— un tratamiento ceremonioso, galante y concesivo: en canje de la docilidad y la palabra recatada disfrutan de la primacía simbólica de ser damas, un privilegio del que sin duda no gozará Juana Manso. La emergencia de esta voz solitaria y singular en el espacio público del siglo XIX constituye por sí misma una historia.
En la Historia de las Conferencias Pedagógicas desde 1863 hasta 1870. Por un testigo ocular, que publica en los Anales, describe con amarga ironía los constantes ataques que tuvo que soportar. Ante los embates se refugia en la lectura:
Durante esta época de presentaciones de maestras en mi daño, de excomuniones municipales, de enjuiciamientos a manera de pugilato en la prensa, por Cantimplas de carácter independiente cuando el adversario es inerme; injurias en público y en privado, lloviendo sobre mis espaldas a manera de granizo, entendí que nada podía hacer más acertado que encerrarme en el recinto de mi hogar, dejando a mis gratuitos y poco galantes adversarios batallar contra los Molinos de viento, y entablar yo estrecha relación con el alma profunda y el genio fecundo, de aquel, cuyos restos inanimados duermen hoy el sueño sin mañana, bajo las bóvedas graníticas de Westminster. Compré las obras de Dickens, y comencé a leer con aquel candor de los primeros años de la vida, llena de fe en el médico del alma, al que confiaba la serenidad de mi espíritu y la guarda de la sensibilidad de mi corazón, que deseo baje a la tumba exento de la hiel amarga de las malas pasiones. –Artículo en Anales 1870.
Los conflictos también atraviesan el Consejo de Instrucción Pública, donde Juana participa activamente. En los Anales denuncia las disputas internas, las intrigas y lo que considera una progresiva desorganización del sistema educativo:
Dentro del Departamento se fraguan las intrigas más vergonzosas, calumnias las más negras; de la mesa del jefe desaparecen notas; otras dirigidas a la Municipalidad son interceptadas en el camino; en fin, la anarquía más completa reina en el mundo escolar. Consejo de Instrucción Publica
Fanny Wood y las hermanas Anna e Isabel Dudley llegan al país en 1870 y mantienen un vínculo cercano con Juana Manso, que les da clases de castellano. Las tres habían sido destinadas a San Juan, pero al llegar a Buenos Aires reciben de distintos miembros de la colonia norteamericana consejos para no viajar, debido a la situación de inseguridad en el interior. Juana escucha sus preocupaciones y, cuando finalmente deciden no trasladarse a San Juan, procura que permanezcan en el país. Consigue que sean contratadas en Buenos Aires con los mismos sueldos que tenían asignados para San Juan.
Años después, ya fuera de la presidencia, Sarmiento reconocería cuánto había significado para él aquel proyecto:
“Nunca me perdonaré el que las americanas no fuesen a San Juan. Era mi objeto hacer allí una pepinera de maestras para toda la República.—Domingo F. Sarmiento, carta a su sobrina Victorina Lenoir de Navarro.
Es miembro honorario de la Sociedad Círculo Literario, presidida por Alejo Avelleyra, y socia corresponsal de la Sociedad Amigos de la Educación Popular de Montevideo. También es nombrada miembro honorario de la Asociación Amigos de la Instrucción Popular de Mendoza.
Publica artículos en defensa del proyecto de Matrimonio Civil en El Inválido Argentino, donde destaca las teorías del Dr. Frías y el espíritu republicano, y también escribe sobre estas cuestiones en la Revista Argentina.
En los Anales publica el Reglamento de las Escuelas Infantiles de la Ciudad de Buenos Aires, dado por el Consejo de Instrucción Pública para 1870, y el Programa para el Concurso de Oposición de Señoras a la Escuela de Ambos Sexos N.º 7 de Buenos Aires.
También traduce y publica en los Anales Lecciones sobre objetos para los maestros y los padres, de N. A. Calkins.
La epidemia de cólera y la educación del pueblo
En los primeros meses de 1871, el cólera azota Buenos Aires. Juana Manso describe los dramáticos acontecimientos en los Anales, dando cuenta de la magnitud de la tragedia:
Hacen tres meses que la muerte reina soberana sobre esta poblacion, y un mes hace que la vida intelectual cesó con el curso de escuelas y colegios, cerrados y desiertos. La desolacion como una sombra glacial se desliza sobre la juventud; aquí la arroja temprano á la fosa comun; allí la deja huérfana y dolorida, arrebatándole parientes y amigos. En toda la provincia le ha cerrado la rutinera escuela, dejando los niños inertes, contemplar los estragos de la inexorable epidemia que nivela todos los rangos sociales!
Los millones que se han negado á la cultura intelectual del pueblo, se han gastado hoy en enterrarlo! El secreto de las epidemias escapa á la mente del pensador y en vano seria querer señalarlo con precision matemática, pero puede decirse sin exajeracion, que la ignorancia agrava el mal, asi como la inteligencia lo combate y minora. La ilustracion trae de suyo el conocimiento de la higiene y de la fisiología, de las leyes naturales y la manera, ya de obedecer esas leyes, ya de precaverse de los resultados de la infraccion.
En esta epidemia es donde mas en descubierto se ha presentado la ignorancia del pueblo y aun de las autoridades. Si fuésemos á pasar en revista todas las medidas llamadas higiénicas, no encontrariamos una sola que mereciese tal nombre; ni aun una larguísima constitucion de la Junta de Higiene dividida en innumerables artículos y dirigida al público. Al público que no sabe leer en su casi totalidad! Tiempo mal gastado señores Doctores, si ese público es capaz de deletrear, no lo es de raciocinar, ni menos de comprender lo que lee. No está educado, no sabe lo que le dicen, deslie los ungüentos y los hace beber; mientras frota con los vomitivos !
Puede decirse, que esta ciudad ha pagado el pecado de la ignorancia con su vida, y acaso con su porvenir, porque ha llegado el dia en que las cartas están jugadas; ó se pone esta ciudad en el estado higiénico de las grandes poblaciones ó decrece su importancia comercial, y otros centros le disputarán la supremacia de que gozó hasta aquí. –Anales 1871.
La epidemia también se lleva a su amiga Fanny Wood:
Entre las víctimas de la epidemia tenemos que lamentar la de la señorita Fanny Wood preceptora de la Escuela Graduada núm. 1. Era precisamente este año en que ella contaba poner en práctica un curso regular graduado con los medios puestos á su alcance, que no eran sin duda los mas á propósito; pero otro debia ser su fin en estas regiones, y jóven y llena de vida, ha desaparecido de entre nosotros, falleciendo lejos de su país y de sus amigos en esta misma tierra, á cuyo progreso ella quería contribuir siquiera con el contingente de sus servicios harto necesarios en la causa de la educacion.
El 29 de mayo de 1871, Nicolás Avellaneda le comunica que el Gobierno ha resuelto nombrarla para formar parte de la Comisión Nacional de Escuelas. Es la primera mujer en integrar este organismo.
Ese mismo año es nombrada vicedirectora interina de la Escuela Graduada N.º 1. La escuela puede considerarse una de las primeras experiencias de educación laica en Buenos Aires: por decisión de Juana, se elimina la enseñanza del Catecismo de Astete. Los informes de los inspectores cuestionan severamente su gestión, y Juana responde denunciando públicamente la situación en los Anales.
Traducciones, escritos educativos y periodísticos
En 1872 es corresponsal del periódico América Ilustrada, cuyo redactor es Juan Ignacio de Armas y que se edita en Nueva York. Desde sus páginas expresa libremente su visión política sobre el país y la unidad americana. En la Sección Correo del Plata, sus cartas abordan temas como la lucha por la independencia de Cuba, la libertad religiosa, la Exposición Nacional de Córdoba de 1871, las ferias de la Recoleta y la educación.
Es cofundadora de la Sociedad Pestalozzi, originalmente llamada Sociedad de Educación, cuyos miembros crean el periódico Educación Moderna.
En 1873, los Anales de la Educación Común son retirados de circulación durante cinco meses. Juana reacciona con dureza ante la medida y denuncia que el Consejo de Instrucción Pública tomó la decisión durante su ausencia y sin respetar el quórum establecido.
En septiembre publica un Editorial en el que rechaza el pedido del obispo de reinstaurar las clases de catecismo los jueves por la mañana. La propuesta incluía declarar asueto y disponer que las maestras acompañaran a los niños a la iglesia. Juana argumenta en contra de la medida y logra impedir que se implemente.
También publica en los Anales un análisis crítico del Proyecto de Ley Orgánica del Dr. Malaver, uno de sus más fuertes adversarios dentro del Consejo.
Traduce y continúa publicando en los Anales una selección de los Informes de Horace Mann.
Los últimos años
Ya enferma y retirada en su casa de Belgrano, la amistad con su joven y talentosa alumna Carmen V. Campero alivia en parte su soledad. En noviembre de 1874, publica en los Anales la traducción realizada por Carmen del cuento El valor de media corona (Evening at Home). Cuando más tarde ya no pueden verse, Juana le escribe con tristeza:
Querida China: la resignación es una virtud, pero ella, como toda virtud, sólo se adquiere a costa de sacrificio…
—Velasco y Arias, Cartas inéditas de Juana Manso, Buenos Aires, 1938.
En sus últimos editoriales continúa abordando cuestiones que había defendido durante toda su trayectoria, como la educación de las mujeres y la primera infancia. En diciembre de 1874, a propósito del folleto La educación del pueblo, de José Pedro Varela, reflexiona sobre la necesidad de que las mujeres reciban una educación que les permita desenvolverse de manera autónoma y afrontar las responsabilidades de la vida familiar y económica.
La mujer tiene necesidad de aprender muchas cosas mas que el hombre, porque este basta con que aprenda una carrera; pero ella tiene necesidad de prepararse tanto para hacer el viaje sola, como acompañada.
Ese mismo mes publica en los Anales el Proyecto de Reglamento de las Escuelas Infantiles de la Ciudad de Buenos Aires, que había enviado en 1870 al Consejo de Instrucción y que no había sido considerado para su estudio y aplicación.
En febrero de 1875, en su último editorial, Juana Manso transcribe un fragmento del libro La Alemania Contemporánea de Bourleton, que aborda las Escuelas Jardines. A partir del texto, reflexiona con amargura sobre la indiferencia y el desconocimiento de los gobernantes hacia la educación preescolar. Subraya la importancia de estas instituciones como pilares fundamentales para el desarrollo de la infancia y el progreso de la sociedad:
No es el objeto primordial de la instruccion enseñar á leer i escribir en la edad mas temprana, sinó desarrollar la planta llamada niñez; desarrollarla de manera que la sávia vital circule en sus tegidos sin embarazo alguno, i adiestrando sus facultades mentales no á recibir, sino á asimilarse los conocimientos que imparte la escuela moderna, compendio de todas las materias científicas que impelen al hombre en el camino de la observacion de los hechos, i de la investigacion de las causa.
En abril, Juana Manso se ve imposibilitada de continuar con su labor, y Augusto Krause la reemplaza en los Anales de la Educación Común.
La muerte de Juana Manso
El 24 de abril, a las cuatro de la tarde, Juana fallece. A esa misma hora, Augusto Krause, encargado de la edición de los Anales, dirige a los alumnos de la Escuela Normal una alocución en la que anuncia la abolición de las penas y los castigos físicos en la escuela, una de las causas por las que Juana había luchado incansablemente.
Había sido advertida de que se le negaría sepultura en los cementerios de Chacarita y Recoleta si no aceptaba los últimos sacramentos de la Iglesia Católica. Juana no acepta: no está dispuesta a renunciar a sus convicciones. Es enterrada como extranjera en el Cementerio Británico.
Juana Manuela Gorriti, quien acompaña sus restos, pronuncia unas palabras en su despedida:
“Juana Manso, gloria de la educación. Sin ella, nosotras seríamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas. Ella es el ejemplo, la virtud y el honor que ensalza la valentía de la mujer. Ella es, sin duda, una mujer.”
Su amigo, el pastor W. D. Junor, recuerda en su discurso de despedida una de sus últimas conversaciones. Juana le había expresado su temor ante el avance del jesuitismo y la posibilidad de tener que buscar otra tierra donde descansar:
Viendo los progresos que hace el jesuitismo en mi patria, no puedo menos que temer, que tendré antes de mucho, que buscar lugar en otra tierra donde dar descanso a mis huesos. Si hasta ahora tantas persecuciones y aflicciones he experimentado, ¿qué suerte será la que me reserva el porvenir? Los hombres son indiferentes y las señoras fanatizadas y regimentadas por los jesuitas.
Y sugiere el siguiente epitafio:
Aquí yace una argentina que en medio de la noche de indeferentismo que envolvía a su patria, prefirió ser enterrada entre extranjeros, antes que dejar profanar el santuario de su conciencia por los impostores de sotana. Anales, 1875, Nº IX.
El 3 de mayo de 1875 La Ondina del Plata publica:
Juana Manso
Una ley ineludible acaba de cumplirse: la muerte nos ha arrebatado una existencia querida, una obrera del progreso. Juana Manso no existe! La escritora fecunda, la inteligencia privilegiada, la maestra cariñosa, ha abandonado la tierra. Pero, si su cuerpo ha perecido, si ha dejado de ser para nuestros sentidos, no asi su memoria, que será venerada, como la veneramos nosotros, por las generaciones que se sucedan. La señora de Manso desde temprana edad fué un austero apóstol de la enseñanza. La patria le debe la educacion de dos generaciones. De corazon sensible y de sentimientos elevados prodigaba el bien al hermano en desgracia, practicaba la caridad y la virtud; de alma grande, profesando acrisolado amor á su patria, quiso servir de barrera al fanatismo que trata de sepultarla en la abyeccion del espíritu. Llena de fé, se lanzó á predicar ora en la tribuna, ora en la prensa ó en el libro, la libertad de conciencia – siendo escuchada su voz con sincero respeto. Mas, los que esplotan su preponderancia en la familia y en la sociedad, temieron perderla si la señora Manso continuaba en su mision sublime, y le salieron al encuentro – pero ¡ay! con la mentira infame, con la negra calumnia. La vida antes risueña para la ilustrada mujer tórnose sombría. Sin valor bastante para enrostrar la mentira y la calumnia lloró amargamente – y sus días fueron – un lento martirio. Hasta su postrer suspiro arráncolo al sufrimiento. Ha muerto como santa cristina: con la mano sobre la Biblia, sobre ese libro inmortal tan profanado por los malos Ministros de Dios. Ante la tumba que se abre, ante el silencio imponente del sepulcro, seamos justos, que lo perturbe sino los acentos puros de la verdad. Mujer ilustre! Tu nombre es de la historia. Obrera del progreso! El premio de tus vigilas le recibireis en el Cielo.
Homenajes y reconocimiento póstumo
A la semana de su fallecimiento, El Nacional anuncia el proyecto de construir un monumento en memoria de Juana e invita a una reunión para organizarlo. El 30 de abril se realiza un acto público en su memoria y se constituye una comisión encargada de fundar una escuela para niños que llevaría su nombre y de erigir un monumento en su homenaje.
La comisión se reorganiza y en 1881 queda presidida por Sarmiento, que ofrece su casa para las reuniones. Con las donaciones recibidas se crea el Fondo Juana Manso y se instituye el Premio Juana Manso, destinado a premiar anualmente a la niña o señora que mejor leyera un texto seleccionado por la comisión.
…El caso de mandarse de Montevideo una suma de dinero que allí se colectó para honrar la memoria de Dña. Juana Manso por su consagración a la educación, sugirió la buena idea de fundar con ella un premio a una dama de origen francés; pues vino pequeñuela a ser americana en colonia que debía formar su padre en el Paraguay, donde padre, hermanos y esposo murieron, andando el tiempo, a manos, o a causa del tirano López, de cuyo recuerdo, y una inteligencia clara, le viene el sentimiento del bien público. A ella se le ocurrió primero la idea de fundar un premio que rememorase el nombre de Juana Manso y le hiciese continuar con su memoria la idea de mejorar y difundir la instrucción a que consagró su vida.
Otra forma tenía su idea; pero sometida a discusión y medidas las dificultades, adoptóse la modificación que establece un premio a la niña o señora que a juicio de una comisión nombrada al efecto lea con más propiedad el trozo que le fuese señalado aun con anticipación.
Las razones que se hicieron valer tienen tal importancia y trascendencia que no está de más enumerarlas sucintamente. Sarmiento
En 1882 se realiza un importante acto en la Escuela de Huérfanos de la Merced. W. D. Junor escribe a Madame Pechieu:
… en el centro del salón se hallaba el retrato de Doña Juana Manso la excomulgada a guisa de Santa, rodeada de las damas de la Sociedad de Beneficencia y de una concurrencia muy selecta. Era la apoteosis de nuestra primera educacionista cristiana. ¿Quién lo hubiera dicho siete años atrás?Carta de W.D. Junor a Madame Pechieu.
En 1915 sus restos son trasladados al Panteón de la Sociedad “El Magisterio”, en el Cementerio de la Chacarita, ante la amenaza de que fueran arrojados a una fosa común.
En enero de 1916, El Monitor publica los discursos pronunciados en el homenaje, del que participan autoridades educativas, maestras, niñas de la Escuela Juana Manso y sus descendientes.
Y si estadistas eminentes y guerreros gloriosos, esperan todavía la hora de la justicia póstuma, no extrañemos, señores, que sobre los despojos de Juana Manso, humilde colaboradora de la grandeza nacional, haya soplado el frio glacial de la indiferencia hasta que Ia amenaza de arrojarlos a la fosa común de los desheredados, conmovió el espíritu público que se puso de pie para llegar a su tumba e impedir tamaña profanación. Y ha llegado, en hora propicia para sus manes de maestro, cuando el pequeño árbol de la escuela primaria, que ella contribuyera a colocar en el nuevo surco, se ha convertido en roble gigantesco a cuya sombra, millares de argentinos y extranjeros, en las desoladas altiplanicies del territorio de los Andes, en las selvas misioneras y chaqueñas, en Ia Pampa inmensa y solitaria como en las numerosas ciudades de la Republica, se libertan de la ignorancia y aprenden, sin odios ni sectarismos a amar las ciencias, las artes, el trabajo, la paz, a Dios y a Ia Patria. -Palabras del Dr. Lorenzo E. Lucena.
Sus restos ya no se encuentran allí; permanecen, sin embargo, las placas que recuerdan su presencia y hacen del lugar un sitio simbólico para honrar su memoria.
La vigencia de Juana Manso
En 1935, el Consejo Nacional de Educación bautizó con el nombre de «Juana Manso» a la escuela N°3 del Consejo Escolar N°10. El mismo año la Asociación Cooperadora del establecimiento obsequió a la escuela un busto con una placa alusiva en bronce. Anteriormente la misma escuela había fundado una Biblioteca con su nombre.
Desde entonces numerosas escuelas, jardines, bibliotecas, institutos y calles a lo largo de todo el país, llevan su nombre en homenaje.
En 1967 se emite una estampilla con su efigie.
Durante mucho tiempo, la figura de Juana Manso permaneció poco estudiada y su obra fue escasamente reconocida. Sin embargo, mucho antes de los estudios académicos más recientes, hubo quienes se ocuparon de recuperar su memoria, reconstruir su trayectoria y rescatar documentos fundamentales.
María Velasco y Arias publicó en 1937 Juana Paula Manso. Vida y acción, considerada la primera biografía de Juana Manso. Su trabajo tiene un valor particular porque pudo acceder a documentos originales y consultar a familiares y personas que la habían conocido. Al año siguiente publicó Cartas inéditas de Juana Manso y continuó reuniendo materiales sobre su trayectoria. Su tarea resulta fundamental para seguir el rastro de Juana y recuperar documentos que de otro modo habrían sido mucho más difíciles de localizar.
También Víctor Mercante escribió sobre Juana en 1930, y Manón Violeta Guaglianone de Delgado Fito publicó en 1968 Juana Manso: una vida al servicio de la cultura argentina. Sus trabajos forman parte de una primera etapa de recuperación de su figura, anterior a los estudios académicos que ampliarían posteriormente la investigación.
Entre quienes más profundamente contribuyeron a recuperar la figura de Juana se encuentra Liliana Zucotti. Investigó durante años su vida y su obra, rastreó documentos y testimonios y viajó a Brasil para seguir las huellas de Juana y de su trayectoria americana. Su trabajo permitió conocer nuevas facetas de su vida y abrió caminos para investigaciones posteriores.
A partir de estos trabajos y de los aportes de numerosas investigadoras e investigadores —entre ellos Marianela Pionetti, Barry Velleman y Karina Belletti—, hoy podemos conocer con mayor profundidad la trayectoria de Juana Manso, su obra literaria, su pensamiento pedagógico y su actividad periodística.
Juana Manso trasciende las fronteras. Sus aportes a la literatura, la cultura y la educación son estudiados en Uruguay, Brasil y Estados Unidos. En Brasil, donde vivió una parte fundamental de su vida, investigadoras como Zahidé Lupinacci Muzart, Elizabeth R. Azevedo y Regina Simon da Silva han contribuido especialmente a recuperar su obra periodística, literaria y educativa. Su obra continúa siendo estudiada y traducida.
La digitalización de publicaciones periódicas de la época facilita el hallazgo de artículos y obras desconocidas. Gracias a la digitalización de los Anales de la Educación Común, podemos acceder a su valioso pensamiento pedagógico, a sus luchas y reveses en la tarea de promover una educación común, laica y moderna.
En 2020, el Ministerio de Educación de la Nación eligió su nombre para la plataforma educativa federal. Miles de estudiantes recibieron una computadora Juana Manso. Fue un reconocimiento breve: la plataforma ya no existe.
En 2023, la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares creó los Clubes de Lectura de las Comunidades Juana Manso. Desde este sitio venimos propiciando esta idea desde 2011.
En 2008 comenzamos la tarea de reunir materiales para su estudio y, en 2010, dimos vida a este sitio, que busca honrar su memoria. Gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, hoy podemos ofrecer este patrimonio de manera libre, universal y gratuita. Sin educación, nada de esto sería posible.
María De Giorgio
Textos de Liliana Zucotti de su artículo Entre la pose y la palabra. En Mujeres argentinas. El lado femenino de nuestra historia. Ed. Esther de Miguel. Buenos Aires, Extra Alfaguara, 1998.