
Matrimonio y gira por Brasil
En el Teatro Alcântara de Río de Janeiro, Juana conoce al violinista y compositor portugués Francisco de Sá Noronha. Se enamoran y se casan pocos meses después, el 4 de julio de 1845.
En un borrador inédito, Juana lo describe:
Solo, excéntrico y retirado algunos años en la Corte del Imperio Brasileño, este joven ha trillado, a ejemplo de Paganini, su camino artístico sin guía o escuela, guiado por la fuerza de su sola inspiración y de su genio musical… Un año hace solamente que el señor Noronha se ha lanzado en la arena donde ya fueron coronados los otros violinistas sus colegas y cada paso que ha dado se señala por un triunfo y por la tácita y general admiración que causan su originalidad y el atrevimiento de su ejecución y composiciones musicales. -María Velasco y Arias-.
El talento y la personalidad del músico la cautivan. Se entrega por completo a la vida en común y ambos emprenden una gira artística por el norte de Brasil. Durante ese período atraviesa una dolorosa experiencia: la pérdida de un hijo. Años más tarde evocará este episodio, junto con la muerte de su padre, en su novela La familia del Comendador:
«Brasil, estás ligado a mi corazón y a mi pensamiento por un altar y dos tumbas!…»
Estados Unidos: ilusiones y dificultades
En febrero de 1846, el matrimonio parte hacia Estados Unidos. Con ilusiones y sueños, el 3 de abril llegan a Filadelfia. Llevan cartas de recomendación y muchas esperanzas. Tres días después llegan a Nueva York. Allí conocen a Margaret Fuller, escritora, periodista y defensora de los derechos de las mujeres, quien publica una nota favorable sobre la actuación de Noronha en The New York Daily Tribune. El 29 de abril de 1846 aparece allí una biografía del músico, escrita por Juana, que refleja la profunda admiración que sentía por su esposo. Nota biográfica del artista Noronha
La realidad es difícil. Los conciertos despiertan interés y reciben críticas favorables, pero generan escasos ingresos. Los ahorros desaparecen rápidamente y la pareja atraviesa dificultades económicas, humillaciones y momentos de gran incertidumbre.
En mayo, durante un concierto en Nueva York, Juana debe reemplazar de improviso a músicos que abandonan la función por desacuerdos económicos. Sin preparación suficiente, acompaña a Noronha en el piano frente al público. Muchas de sus vivencias quedarán reunidas en el Manuscrito de la madre, diario dirigido a su hija Eulalia:
Sin ser pagos antes de principiar el concierto, y que no pudiendo el artista N… expender una cantidad tan fuerte, pedía disculpa al público y se ofrecía a ejecutar algunas piezas solo! El público aprobó con un aplauso y N… presentándome la mano, me dijo: “Ven, acompáñame”. Sin comprender lo que él me decía, le di la mano y guiada sólo por el instinto del cariño que le profeso, subí al tablado donde estaba el piano, en medio de ruidosos aplausos! Pasábase en mi interior algo de tan extraño, de tan profundamente amargo, que no puedo descifrarlo! Sin preparación alguna, en medio de aquella crisis tan horrorosa para nosotros, en medio a un mundo extranjero y sin suficientes conocimientos musicales, yo no sé lo que hacía ni lo que tocaba!… y para colmo de conflicto, N… a pesar de su delicadeza natural, irritado como estaba, me decía mil palabras fuertes que hicieron bañar de lágrimas mis ojos porque él no consideraba el sacrificio que yo hacía y mi turbación natural en aquel caso y mucho más con la conciencia de mi poco saber musical!… –Manuscrito de la madre–
Descubrimientos, escritura y maternidad
Noronha viaja solo a Washington D. C. para probar suerte. Juana permanece durante cinco semanas en el balneario de Cape May.
El 13 de octubre de 1846 nace Eulalia, en medio de una situación económica muy precaria. Le escribe en el diario:
Tu ajuar se compuso, recuérdalo siempre, hija mía, de cuatro camisitas viejas pero blanditas; doce cuadros de algodón para pañales y dos vestiditos con cuatro ombligueros. Nunca olvides esto; si eres pobre, para recordar que lo fuiste desde la cuna; si llegas a ser rica, para que trayendo a la memoria los sufrimientos de tu madre tengas lástima de los infelices y sacrifiques tu lujo a la caridad del pobre no envileciéndote los pasajeros bienes de la fortuna.
A pesar de las dificultades, Juana aprovecha su estancia en Estados Unidos para ampliar sus horizontes intelectuales. En Filadelfia comienza a escribir Misterios del Plata y observa con atención la sociedad norteamericana.
Se interesa especialmente por la situación de las mujeres y por las instituciones educativas y asistenciales. Visita escuelas para ciegos y sordomudos, casas de refugio y penitenciarías. También conoce de cerca el movimiento abolicionista, experiencias que profundizan sus ideas sobre la educación, la esclavitud y la condición de las mujeres. Durante su estadía en Cape May registra observaciones y experiencias que más tarde transformará en artículos periodísticos.
Juana escribe la letra del oratorio Cristóbal Colón, con música de Noronha, que se estrena en Filadelfia a principios de 1847. Ese mismo año se realiza una edición a cargo de J. Young: Columbus, An Oratorio, in Three Parts.
Cuba y el regreso a Brasil (1847-1848)
Desalentados por las dificultades, en octubre de 1847 parten hacia Cuba. Allí encuentran una acogida cálida y generosa que contrasta con la experiencia vivida en Estados Unidos.
Juana queda fascinada por la música, las costumbres y la vitalidad cultural de la isla. En sus artículos Recuerdos de Viaje describe con admiración la hospitalidad de la sociedad cubana y el papel activo de las mujeres en la vida artística.
Entabla amistad con la condesa de O’Reilly, a quien dedica El huérfano, su primera obra teatral, que se estrena en febrero de 1848.
Los conciertos de Noronha tienen buena recepción y la situación económica mejora momentáneamente. Sin embargo, la enfermedad de Eulalia vuelve a poner a prueba a la familia. La niña logra recuperarse y, en marzo de 1848, nace su segunda hija, Herminia.
Hacia finales de ese año, con dos hijas pequeñas y el deseo de encontrar mayor estabilidad, la familia emprende el regreso a Brasil, cerrando así uno de los períodos más intensos y formativos de la vida de Juana Manso.
Liliana Zucotti resume así este período:
La expectativa de aventuras exóticas en lejanos países, de interminables veladas entre artistas famosos o del goce de una vida consagrada a la música y la literatura se va desvaneciendo a lo largo de esos casi cinco años. La miseria los arrastra al exotismo inesperado de pensiones cada vez más lóbregas, interminables regateos con los dueños de hoteles y casas de empeño, un itinerario «humillante», marcado por cartas de recomendación, consejos extravagantes y un aislamiento creciente. Los conciertos de Noronha despiertan interés y aplausos pero el dinero se esfuma entre los gastos de publicidad, el contrato de músicos y el pago de comisiones.
Sobre pequeños cuadernos ahora, encerrada en cuartos oscuros y opresivos, la joven esposa registra los ambiguos y dramáticos «recuerdos de viaje» que rodean su primer embarazo. Eulalia, su hija, es señalada como la destinataria de esa escritura obsesiva, que recuenta dinero, se resiente ante pequeñas estafas, promesas incumplidas y con contenida discreción comienza a esbozar su desilusión ante el maltrato de su marido. -Entre la pose y la palabra.