Para Juana Manso, cada persona tiene derecho
a pensar por sí misma,
a hacerse preguntas
y a decir lo que siente y lo que piensa,
aunque otros no estén de acuerdo.

En su época, muchas ideas
no podían decirse en voz alta,
y menos si venían de una mujer.
Pero Juana se animó igual.

Pensar por uno mismo
no significa estar en contra de todo,
sino escuchar, comparar ideas
y sacar conclusiones propias.

Juana confiaba en la inteligencia de los niños
y creía que todos podían aprender
a pensar con libertad.

Las ideas crecen
cuando se comparten con respeto.

✒︎

 Preguntas para pensar

¿Alguna vez dijiste lo que pensabas
aunque otros pensaran distinto?

¿Qué cosas te gusta preguntar o decir
aunque sean diferentes a las de tus amigos?

¿Qué harías si alguien no está de acuerdo
con tus ideas?

¿Qué se puede aprender
cuando compartimos nuestras ideas con respeto?

¿Por qué es importante
que cada persona pueda decir lo que piensa?

¿Qué significa pensar libremente
en tu vida de todos los días?

 

Para Juana Manso, mujeres y hombres
podían aprender, trabajar
y pensar por igual.

Creía que nadie es menos
por ser, creer
o pensar diferente.

En su época, muchas personas
no pensaban que las mujeres
pudieran estudiar, trabajar
o decir lo que sentían.
Pero Juana no se calló:
escribió muchos artículos
para que más gente entendiera
la importancia de la igualdad
y el respeto.

También soñaba con un país
donde todos pudieran vivir bien
y ayudarse unos a otros.

Un país con libertad
para actuar y hacer lo que nos gusta,
respetando siempre a los demás.

Juana creía que todos
podían colaborar para que eso fuera posible:
cuidando a las personas,
respetando las normas
y practicando valores como
la solidaridad, la justicia
y la responsabilidad.

✒︎

 Preguntas para pensar

¿Qué cosas te hacen sentir respetado o respetada?

¿Cómo te gusta que te traten
cuando pensás o sentís distinto?

¿Por qué es importante
que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades?

¿Qué pasa cuando alguien
es tratado como si valiera menos que otros?

¿De qué maneras podemos ayudarnos
y cuidarnos entre todos?

¿Qué normas o acuerdos
nos ayudan a convivir mejor en la escuela?

Para Juana Manso, el cuerpo, la mente
y el corazón aprenden juntos.

Cuando sentimos alegría, tristeza, miedo,
vergüenza, enojo o amor,
aprendemos a conocernos mejor
y a escuchar lo que nos pasa.

Al sentir, también aprendemos a cuidarnos.
Vamos descubriendo cómo reaccionamos
frente a las cosas
y qué necesitamos para estar mejor.

Juana creía que la escuela
es uno de los primeros lugares
donde aprendemos a ser nosotros mismos
y a convivir con otros.

Allí no solo aprendemos con palabras,
sino también con el ejemplo
de lo que vemos
y vivimos cada día.

Por eso pensaba que los maestros
son muy importantes:
pueden ayudar a que el corazón crezca
o lastimarlo sin querer.

Para Juana, alimentar el corazón era:
ver cosas hermosas,
escuchar música y sonidos
que nos hagan bien,
estar atentos a lo bueno que nos pasa,
ser amables,
no burlarnos
ni lastimar a otros,
decir la verdad
y actuar con generosidad.

Todo eso
también es aprender.

✒︎

 Preguntas para pensar

¿Qué aprendés sobre vos mismo
cuando sentís distintas emociones?

¿Qué cosas te hacen sentir alegría o miedo,
y cómo lo expresás?

¿Qué cosas hacen
que te sientas bien
cuando estás con otras personas?

¿Cómo podés ayudar
a que tus amigos se sientan bien
en la escuela o en casa?

¿Qué pequeñas acciones
pueden dar frutos
y mejorar la convivencia con otros?